La humanidad ha transitado en pocas décadas un proceso de transformación sin precedentes por la rapidez de su evolución. Primero fue la llamada sociedad de la información. Luego evolucionamos hacia la sociedad del conocimiento, en la que esa información comenzó a procesarse, interpretarse y convertirse en un activo estratégico para la innovación, la educación y el desarrollo económico.
Parece entonces que las estructuras cambiaron y hoy estamos ingresando en una nueva etapa, más compleja y disruptiva, que puede definirse como la sociedad algorítmica o sociedad de la inteligencia artificial. Los algoritmos no solo organizan la información: moldean comportamientos, influyen en decisiones y comienzan a intervenir en ámbitos que históricamente fueron exclusivos de la creatividad humana.





